En una sociedad cada dia mas proclive a la individualidad y
el disfrute del placer, a muchos pensadores modernos les han llevado a hacer
reflexiones acerca de cómo los medios de comunicación, las formas de
producción y la tecnología han influenciado o mejor,
"moldeado" el tipo de persona de esta sociedad post moderna, su modo de aproximarse y las relaciones afectivas.
Zygmunt Baumann, el sociologo polaco padre de la Modenidad liquida, fallecido
en Enero pasado decía que " antes la sociedad se caracterizaba por el
sentido de pertenencia del individuo a un estrato social ahora, con el auge de
las redes sociales y las TIC, las identidades se tornan globales, volubles,
permeables y propiamente frágiles, oscilan según la tendencia que marca el
consumismo".
La sociedad basada en la tecnología impacta a
los individuos sin notarlo. La Generacion X ha tenido que migrar a
lo digital, los Millenials que vivieron su infancia y pubertad mientras pasaba
la fugaz era que llamamos "Sociedad de la informacion", son los
denominados Nativos digitales y ahora los "Centennial" (nacidos en
este siglo de lo tecnológico), componen el 35% de la fuerza laboral activa
y productiva de la próxima década. Esta franja de población, amigable
con la naturaleza y poseedora de un acceso al infinito conjunto de
conocimientos, esta a máximo un metro del mundo y de los ¨otros¨, a través de audífonos,
tablets, smartphones, laptops y demás posibles gadget tecnológicos (nótese los anglicismos), que
conforman su burbuja digital.
Como entonces redefinir al Ser en funcion de la tecnologia? La tecnologia ha
avasallado al hombre hasta rebasar sus propios limites, con tan solo un
click. La sociedad, ni la familia, ni la escuela, mucho menos las
iglesias, han podido asimilar que el conjunto de leyes, normas, conceptos
y dogmas que hasta ahora la mantenían cohesionada, van perdiendo ritmo y
velocidad frente a la tecnología.
Así entonces surge con ella un nuevo tipo de sociedad -que no por nueva y
distinta, puede considerarse mala-. El concepto de individuo cambio, el género
se ha ampliado, la pareja se reconceptualiza, la familia adquiere nuevas formas
y la sociedad se verá abocada lentamente a incorporar esas
transformaciones y finalmente, con los consensos, a aceptarlo. He ahi el
problema: Los consensos se toman décadas y hasta siglos.
Cabe la reflexión sobre el nuevo significado de persona y como este recicla su
dinámica individual entre cada relación con el "otro". Estar en
pareja, estar casado, ennoviado, vinculado con derechos o "ser
soltero" y sobre todo cómo ese denominador no es lo mismo que "estar
soltero" .
Soltero, es un término que sustenta a una persona - sobrepasando los estereotipos de
género- que vive, acepta -o disfruta- la soltería en su "estado puro
individual" , que la vive sin compromiso con un alguien, sino en función de su autocomplacencia y no se conduele de su situación. En contraste, Estar
soltero es una condición que indica que una persona no tiene un vínculo afectivo permanente, estable
y seguro con un alguien; ese estado es fruto del pensamiento tradicional acerca
de las categorías de ¨estado civil¨.
Ahora bien. unamos esto con nuestra
primera idea: Individualismo y hedonismo. Ambas condiciones se potencian en el
abordaje de las relaciones. Ser soltero esta de moda porque la sociedad se ha transformado y ha volcado a
las personas a resignarse al sino solitario de una vida exitosa, de tono
aspiracional y de consumo frenético. Esta sociedad modificó la idea del amor
romántico, integrador y plenificador que conducía a la integración de una nueva
familia, sustituyéndolo por el amor propio con afán de autorrealización,
de cumplir metas en la escala ascendente del éxito económico o figuración social como
mecanismo para la aceptación por parte de los otros. No creemos ser merecedores de
-dar o de recibir- hasta tanto poseamos ese volátil beneficio del
reconocimiento social derivado de nuestros logros individuales.
Lo aspiracional entonces es el motor. Asignamos valor estético a cada parte de
nuestro cuerpo o cosificamos al otro en función de un estándar de belleza
entregado a través de la tecnología. La búsqueda de logros rebasa las
promociones laborales, ahora se centra en la figura esbelta, atlética
y arropada en fibras que resaltan las formas. La televisión se inunda de comerciales
de healthcare porque es la industria que mas vende después de las
telecomunicaciones. Tener vehículo, ropa de marca, mostrar cada viaje o evento al que asistes, los lugares de moda que visitas, es parte de la exposición.
Entretanto el éxito llega, nos entregamos a la frenética lucha por vincularnos
con el "otro" por método de ensayo-error. Ceder la individualidad es
cada vez menos posible. Los estilos de vida, las metas, la presión de grupo,
los gustos, la liquidez, los hobbies, la forma de vestir, los vicios, el exceso de proximidad o la distancia, entre muchas, cada una
de ella o todas en conjunto son atractivos o repelentes, motivos para juntarse
o causas para separarse.
Entonces por que se escucha la queja general : Es que nadie quiere algo
serio? Lo que ocurre es que no profundizamos en el Ser,
en aquello que define a la persona sino en lo que lo adorna o trae consigo. Somos consumidores
natos. Tomamos, percibimos y desechamos.
Las redes sociales en busca de ser sociales nos enredan en el frenesí de una
oferta de consumo facil y expreso, sin acceso a lo esencial del otro, acerca a una visión de estilo de vida¨, puede que a sus gustos, pero no a sus principios personales, a su escala de valores, en resumen a su forma de vivir. En
contraste hay quienes usan esos recursos de comunicación interactiva para mantener vínculos que sobrepasen
las dificultades de tiempo y espacio juntos. No hay usos convenidos. Cada cual
usa la tecnología en su afán de vincularse, pero finalmente su abuso inadecuado
terminan llevando a esa persona en la profunda soledad de su burbuja personal que potencia la soltería.
No es extraño ver a grupos de personas que teniendo a sus amigos al frente, prefieren conversar con otros a kilómetros de distancia, ver discotecas con parejas que no bailan sino que ven sus pantallas táctiles, reuniones de trabajo con gente ausente ensimismadas en instagram o whatsapp. los supermercados venden porciones individuales y se imponen los vehículos monoplaza. Todo diseñado para el ¨ser¨individual.
No es mas que una reflexión, sin afán moralizante pero preocupa que la condición de soltería de nuestra era, se esté reemplazando por la de una soledad tecnológica que se acentúa por el individualismo y el disfrute, gozoso pero peligroso del ¨aquí y ahora¨.
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