sábado, 18 de febrero de 2017

Ser o estar soltero

En una sociedad cada dia mas proclive a la individualidad y el disfrute del placer, a muchos pensadores modernos les han llevado a hacer reflexiones acerca de cómo los medios de comunicación, las formas de producción y la tecnología han  influenciado o mejor,  "moldeado"  el tipo de persona de esta sociedad post moderna, su modo de aproximarse y las relaciones afectivas. 


Zygmunt Baumann, el sociologo polaco padre de la Modenidad liquida, fallecido en Enero pasado decía que " antes la sociedad se caracterizaba por el sentido de pertenencia del individuo a un estrato social ahora, con el auge de las redes sociales y las TIC, las identidades se tornan globales, volubles, permeables y propiamente frágiles, oscilan según la tendencia que marca el consumismo".

La sociedad basada en la tecnología impacta a los individuos sin notarlo. La Generacion  X ha tenido que  migrar a lo digital, los Millenials que vivieron su infancia y pubertad mientras pasaba la  fugaz era  que llamamos "Sociedad de la informacion", son los denominados Nativos digitales y ahora los "Centennial" (nacidos en este siglo de lo tecnológico),   componen el 35% de la fuerza laboral activa y productiva de la próxima década. Esta franja de  población, amigable con la naturaleza y poseedora de un acceso al infinito conjunto de conocimientos, esta a máximo un metro del mundo y de los ¨otros¨, a través de audífonos,  tablets, smartphones,  laptops y demás posibles gadget tecnológicos (nótese los anglicismos), que conforman su burbuja digital.

Como entonces redefinir al Ser en funcion de la tecnologia? La tecnologia ha avasallado al hombre hasta rebasar sus propios limites,  con tan solo un click.  La sociedad, ni la familia, ni la escuela, mucho menos las iglesias,  han podido  asimilar que el conjunto de leyes, normas, conceptos y dogmas que hasta ahora la mantenían cohesionada,  van perdiendo ritmo y velocidad frente a la tecnología.

Así entonces surge con ella un nuevo tipo de sociedad -que no por nueva y distinta, puede considerarse mala-.  El concepto de individuo cambio, el género se ha ampliado, la pareja se reconceptualiza, la familia adquiere nuevas formas y la sociedad  se verá abocada lentamente a incorporar esas transformaciones y finalmente,  con los consensos, a aceptarlo. He ahi el problema: Los consensos se toman décadas y hasta siglos.

Cabe la reflexión sobre el nuevo significado de persona y como este recicla su dinámica individual entre cada relación con el "otro". Estar en pareja, estar casado, ennoviado, vinculado con derechos o  "ser soltero" y sobre todo cómo ese denominador no es lo mismo que "estar soltero" .

Soltero, es un término que sustenta a una persona - sobrepasando los estereotipos de género-  que vive, acepta -o disfruta- la soltería  en su "estado puro individual" , que la vive sin compromiso con un alguien, sino en función de su autocomplacencia y no se conduele de su situación.  En contraste, Estar soltero es una condición que indica que una persona  no tiene un vínculo afectivo permanente, estable y seguro con un alguien;  ese estado es fruto del pensamiento tradicional acerca de las categorías de ¨estado civil¨.  

Ahora bien. unamos esto con nuestra primera idea: Individualismo y hedonismo. Ambas condiciones se potencian en el abordaje de las relaciones.         Ser soltero esta de moda porque la sociedad se ha transformado y ha volcado a las personas a resignarse al sino solitario de una vida exitosa, de tono aspiracional y de consumo frenético. Esta sociedad modificó la idea del amor romántico, integrador y plenificador que conducía a la integración de una nueva familia,  sustituyéndolo por el amor propio con afán de autorrealización, de cumplir metas en la escala ascendente del éxito económico o figuración social como mecanismo para la  aceptación por parte de los otros. No creemos ser merecedores de -dar o de recibir- hasta tanto  poseamos ese volátil beneficio del reconocimiento social derivado de nuestros logros individuales.

Lo aspiracional entonces es el motor. Asignamos valor estético a cada parte de nuestro cuerpo o cosificamos al otro en función de un estándar de belleza entregado a través de la tecnología. La búsqueda de logros rebasa las promociones laborales, ahora se centra en la figura esbelta, atlética y arropada en fibras que resaltan las formas. La televisión se inunda de comerciales de healthcare porque es la industria que mas vende después de las telecomunicaciones. Tener vehículo, ropa de marca, mostrar cada viaje o evento al que asistes, los lugares de moda que visitas, es parte de la exposición.
Entretanto el éxito llega, nos entregamos a la frenética lucha por vincularnos con el "otro" por método de ensayo-error. Ceder la individualidad es cada vez menos posible. Los estilos de vida, las metas, la presión de grupo, los gustos, la liquidez, los hobbies, la forma de vestir, los vicios, el exceso de proximidad o la distancia, entre muchas,  cada una de ella o todas en conjunto son atractivos o repelentes, motivos para juntarse o causas para separarse.

Entonces por que se escucha la queja general : Es que nadie quiere algo serio?     Lo que ocurre es que no profundizamos en el Ser, en aquello que define a la persona sino en lo que lo adorna o trae consigo. Somos consumidores natos. Tomamos, percibimos y desechamos.

Las redes sociales en busca de ser sociales nos enredan en el frenesí de una oferta de consumo facil y expreso,  sin acceso a lo esencial del otro,  acerca a una visión de estilo de vida¨, puede que a sus gustos, pero no a sus principios personales, a su escala de valores, en resumen a su forma de vivir. En contraste hay quienes usan esos recursos de comunicación interactiva para mantener vínculos que sobrepasen las dificultades de tiempo y espacio juntos. No hay usos convenidos. Cada cual usa la tecnología en su afán de vincularse,  pero finalmente su abuso inadecuado terminan llevando a esa persona  en la profunda soledad de su burbuja personal que potencia la soltería.

No es extraño ver a grupos de personas que teniendo a sus amigos al frente, prefieren conversar con otros a kilómetros de distancia, ver discotecas con parejas que no bailan sino que ven sus pantallas táctiles, reuniones de trabajo con gente ausente ensimismadas en instagram o whatsapp.  los supermercados venden porciones individuales y se imponen los vehículos monoplaza. Todo diseñado para el ¨ser¨individual. 

No es mas que una reflexión, sin afán moralizante pero preocupa que la condición de soltería de nuestra era, se esté reemplazando por la de una soledad tecnológica que se acentúa por el individualismo y el disfrute,  gozoso pero peligroso del ¨aquí y ahora¨. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario