Cuando chicos...nos
llevaban al medico (o al odontólogo) en forma periodica y; al asomo de un
moco o erupción, todo va urgente, porque la salud es una de las
principales angustias de un padre preocupado e inexperto.
Cuando crecemos y ganamos el banderin de la independencia; nos creemos
invencibles y vemos con desden los consultorios. En esa juventud fogosa y
altanera, vemos desde lejos la visita al medico y de paso, pero eso si de
obligacion estetica la del odontologo.
La vida acumula experiencias y en ese pedregoso camino vamos tallando la
existencia con lugares, personas, posiciones, ejercicios, trabajo y desmanes
que van gastando -sutil o dramaticamente- a ese cuerpo que nos entregaron un
dia para hacer "curso de humanos".
Al medico o al odontologo? Maduras y con el tiempo la visita periodica a
estos "viejos conocidos" -de EPS o personales- se añade la del
veterinario porque las mascotas se incluyen en la lista de familiares
entrañables o de unicos convivientes para muchos.
Ora para traer a los hijos, ora para traerse uno. Que importa. Hay que
volver. Maxime si con urgencia te enfrentas a que, vas mas facil
donde el veterinario o al pediatra que a tu propio galeno.
Por que escribo esto? Porque un dia estando lejos de casa me acoso un viejo
dolor, conocido y recurrente, que me recordo con urgencia cuan vulnerables nos
hacemos a medida que "maduramos"... Somos como frutas a punto de
desprendernos del arbol o como seres indefensos que abocados a la
"individualidad" que nos venden los medios de comunicacion, compramos
la idea utopica de la autonomia.
Ese acoso doloroso degenero en cirugia y en un incomodo postoperatorio. Y en
este episodio de vida tengo tiempo para muchas reflexiones, en medio del
insomnio y el desespero de una cama que hoy no me trae a dormir, ni a gozar,
sino a reposar; un momento que válida, a por todo, la necesidad de no estar
solo y de no solo tener un buen seguro medico ( que de por si resuelve
lo...tecnico cientifico) sino esa "necesidad humana" de tener
cerca a la familia.
Ese banderin de la independencia deja de ser tan importante porque
todo te devuelve al "amor original" de la familia, pero al
tiempo comprendes que cada dia son menos en numero y disposicion.
Y es que uno se hace mayor y descubre -no sin asombro- que mientras mas mayor
eres mas vulnerable y esa realidad te lleva a preguntarte por el "amor
construido", ese que llega a su culmen en la amistad indeclinable y el
amor afin. Ambas abonadas por el tiempo y los espacios devenidos en
conocimiento mutuo y en el logro de afinidades que traducidas en gusto, generan
compromiso espiritual, ese que decanta con abonada sintonia aquellos lugares,
personas, posiciones, ejercicios, goces y desmanes que se gastan en hacer
la vida "juntos" y que cobran sentido en la formula dramatica pero
certera del compromiso. Ese compromiso ya no de la sangre sino de la sintonia
con el espiritu de un "otro" que por vocacion y decision propia
opto por ser tu amigo o tu pareja. Ese compromiso que un dia de jovenes
ridiculizamos pero que, en un dia como hoy (San Valentin 2017) adquiere
todo significado: En la Salud y en la enfermedad!
Gracias por ser mi Valentin!

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