Los hechos y las cosas -como el almanaque- son inventos humanos para controlarnos o autojustificar nuestra incapacidad de serenar nuestro espíritu y hallar el tiempo para conectar nuestro ser a lo que verdaderamente importa: Concienciarnos.
Así que - de un golpe- o un diagnóstico, la vida nos saca del camino y del calendario, que está lleno de compromisos, no para que entendamos, sino para que comprendamos que el éxito no está en el frenesí de la agenda, las luces, el reconocimiento y los aplausos, para asi recordarnos que somos una partícula minúscula que se esconde detrás de un aviso luminoso y llamativo.
Los "detente" también son avisos cuyo poder - que nos hace impotentes- radica en hacernos quedar quietos y permitirnos contemplar lo maravilloso que es el mundo alrededor y ver como la vida sigue - con uno, a pesar de uno o sin uno- y que todo lo que inspiras y eres no nace de tu nombre y tu estancia simbólica, sino de tu esencia pura y dura.
Bien que seamos -y lo somos- "creadores", talentos que usamos porque permitimos que otros nos usen y el resultado debe ser más maravilloso que tu idea original. Una dictadura que nos auto imponemos hasta volverla Evangelio, hasta estos "paros" suceden, y nos devuelven a ese " pecado original" y el Universo nos trae al momento que necesitamos, para decirnos basta, para vernos desnudos e indefensos -como en la cuna, en la ducha y en la cama-. Así que aprovecha estos días de reposo para saber hasta donde eres capaz de "ser en tu ser" y sobrevivir sin el ruido. Y reconocer en ese estado, quien y de qué forma, te toca, te abraza y reconoce por ti y por eso.




