martes, 24 de marzo de 2026

Una madre

La vida es un hermoso misterio de entradas y salidas, conquistas y huidas, una forma de pretender y lograr. Un tránsito de aprendizajes humanos al que se nos invita siempre con el empuje de la voluntad divina ( la mayoría de las veces, deseados). Travesia que nos enseña desde ese primer llanto, con aquella palmada seca que nos dice: Llegaste, Respira ! 

Ya estás por tu cuenta. Ese aviso traumatico que te despierta a la Vida avisandote que ya no flotas más en el vientre líquido  cálido de una mujer (que llamarás madre el resto de tus días), sino que respirarás naturalmente en este bello escenario que llamamos Vida. 

Aprendemos a caminar a porrazos y vamos a la Escuela con sus valores impresos, nos formamos en sus consejos y  ejemplos, pero siempre nos prepara para enfrentar el reto de vivir sin su presencia.  El mundo con ellas es menos denso y aunque a veces fuera hostil, sus oraciones o consejos lo llenan de esperanza. 

Por eso, mientras la madre viva, esa fuente inagotable  -a veces agotadora- de consejos y cantaleta nos mantiene unidos a esa  conexion umbilical con el origen. Pero cuando ellas desaparecen solo nos queda como referencia el camino al común e inamovible destino que nos une.

Ellas que siempre gozaron de nuestra evolución y nuestro camino, cosechó orgullos de su siembra y se sintió satisfecha con nuestros logros, cómo si fueran propios. 

Quien lleva la cuenta de nuestra historia, nuestros giros, errores y aciertos? Quien carga con las culpas de nuestras decisiones como si fueran propias?

Quien se desveló en la incertidumbre mientras salíamos a explorar el mundo con el método de ensayo- error? 

Quien resolvió nuestros afanes o intercedio por nuestros desaciertos como si fueran propios.

Esa co-propiedad de la familia está gobernada por la madre. Y su mismo papel vuelve a ser un misterio cuando nos deja. Porque esa abrupta separación del nacimiento se repite cuando una madre se va.

jueves, 8 de enero de 2026

Un paro



La vida y el Universo son perfectos, sincrónicos y armónicos. Solo que no nos damos cuenta porque creemos -sin lugar a dudas- que el ritmo, las rutinas y las cosas que hacemos son las correctas. Así. Vamos por la vida convencidos de que lo que hacemos entre el despertar matutino y el letargo vespertino, transcurre como debiera hasta fabricar el cansancio que nos haga llegar al reposo nocturno. Y no hay tal. 

Los hechos y las cosas -como el almanaque- son inventos humanos para controlarnos o autojustificar nuestra incapacidad de serenar nuestro espíritu y hallar el tiempo para  conectar nuestro ser a lo que verdaderamente importa: Concienciarnos. 

Así que - de un golpe- o un diagnóstico, la vida nos saca del camino y del calendario, que está lleno de compromisos, no para que entendamos, sino para que comprendamos que el éxito no está en el frenesí de la agenda, las luces, el reconocimiento y los aplausos,  para asi recordarnos que somos una partícula minúscula  que se esconde detrás de un aviso luminoso y llamativo. 

Los "detente" también son avisos cuyo poder - que nos hace impotentes-   radica en hacernos quedar quietos y permitirnos contemplar lo maravilloso que es el mundo alrededor y ver como la vida sigue - con uno,  a pesar de uno o sin uno-  y que todo lo que inspiras y eres no nace de tu nombre y tu estancia simbólica, sino de tu esencia pura y dura. 

Bien que seamos -y lo somos-  "creadores", talentos que usamos porque permitimos que otros nos usen y el resultado debe ser más maravilloso que tu idea original. Una dictadura que nos auto imponemos hasta volverla Evangelio, hasta estos "paros" suceden,  y nos devuelven a ese " pecado original"  y el Universo nos trae al momento que necesitamos, para decirnos basta, para vernos desnudos e indefensos -como en la cuna, en la ducha y en la cama-.  Así que aprovecha estos días de reposo para saber hasta donde eres capaz de "ser en tu ser" y sobrevivir sin el ruido. Y reconocer en ese estado, quien y de qué forma, te toca, te abraza y reconoce por ti y por eso.