Soy orgullosamente hijo de esta Venus. Para más señas naci en la Clínica Carvajal (donde también me sacaron las amígdalas), alumno de las Doñas Consuelo (Gimnasio Los Alamos y Gimnasio Pereira), soy orgullosamente Salesiano de Don Bosco, por lo que sufrí a diario el taco en La Popa y di gracias por el Viaducto. Con mi abuelo aprendí del cultivo de cafe, de la mano de mi padre recibi su gusto por la música y el cine (La retreta y Comfamiliar fueron sus cómplices), junto a mi tío vi construir Maraya, Los Alamos, La Elvira y La Lucerna; y llevo dos versiones del zoológico y las tres versiones del Matecaña (veremos la cuarta). Con mis hermanos y primos jugué en el Jardín y la Lorena, chapuceamos rio en el Consota y exploramos la naturaleza en La Florida y La Pastora. Cene varias veces en El Mirador, comimos en el Aristi y cientos de veces arepa en chocolo con queso en Galicia. Muestro siempre con orgullo el Cerro tutelar de Canceles, también los mangos de Bolívar. Ese hombre desnudo, de un Arenas desafiando a La Pobreza, a todo aquel que viene de visita, a quien llevamos sin falta a tomar café y ver un colorido atardecer en Hacienda La Colina.
Puede que varios terremotos nos hayan sacudido la vida, pero hemos agarrado el ritmo y dado valor al movimiento. Acá ya no somos tan trasnochadores, pero seguimos siendo querendones y nuestra mezcla de razas morenas siguen dando gente buena, pujante y echada p' lante. Por todo esto y mucho más te deseamos Feliz Cumpleaños, Pereira, mi ciudad, mi hogar.