Tengo ya el corazón viejito. Debe ser de tanto uso...
La sangre que sangra ya no va sino que se devuelve y el oxígeno que insufla la vida se agita y se agota.
El genio de la lámpara avisa a tiempo que quedan todavía varios deseos por cumplir, así que hay que poner a gastarse el beneficio para que cuando nos llamen a la caja registradora, no quede abono pendiente en el saldo.
Vivir, vivir sin cansancio, vivir sin reclamos, servir y vivir (por eso riman).
Es lo que nos enseñan los que nos han antecedido. Que no hay lugar para la queja y que dónde se pueda dejemos huella.
Así que a desmorir no nos acostumbremos. Mejor a resucitarnos cada hora, mientras estemos vivos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario