Hoy, me traes en bus la esperanza y la confianza, traes la fe y el cariño, los besos y las caricias y tus cartas de presente. Y yo estoy aquí, escribiéndote y esperándote como en aquella noche fria, que te vi por vez primera y en la que supe que eras para mi. No te prometo un lecho de rosas, ni un jardin sin espinas, no te prometo amor para toda la vida, no te prometo un mar en calma, ni un mundo sin guerras. Es que no puedo prometerte nada. Para que prometer si con esta emoción solo puedo entregarte lo que soy y ves, lo que sientes y descubres de mi. Solo puedo darte mi corazón y mis ganas, mis pensamientos y momentos libres, un pedazo de mi cama y hasta algo de mi espacio, pero eso si todo mi despertar pensándote y mi anochecer también.
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